En el proceso de construcción se presentó la dificultad de apuntalar los volados que presenta el edificio en su última fase de constucción (última losa principal).Esta dificultad derivó de la imposiblidad de realizar el apuntalamiento desde el nivel de terreno ya que diariamente se estaba realizando un proceso de relleno y compactación de material en la parte posterior de la chancadora. Realizar el apuntalamiento desde el terreno significaba parar la producción del relleno y compactación del terreno, por lo que se analizó la alternativa de utilizar con perfiles de acero como base y plataforma necesaria para tener un apoyo al alzaprimado que soportaría el volado de la tercera losa principal del edificio, y apuntalar con el Sistema BRIO sin necesidad de hacerlo desde el terreno.Por otro lado los espesores de los muros eran considerables (promedio de 1,50 m) y las alturas variaban entre los 3,95 a los 13,43 m. Otro de los factores a resaltar era que se tenían que apuntalar losas de espesor considerable de 2,18 m - 1,20 m de espesor con una altura de entrepiso de 8,21 m - 9,62 m. Los muros atirantados tenían un total de 41 m por lo que se tenían que realizar en varias fases de vaciado.